Leyendas de México sobrenatural
Hector Lopez
Por: Jocelyn Valencia
Este libro habla de las mas asombrosas historias de fantasmas,nahuales,chaneques,animales fantasticos y duendes.
Se componen de cinco capítulos y a su vez de varias historias,el capitulo primero se llama "Orígenes de leyendas", el segundo "Historias de fantasmas",el tercero"Animales fantasticos", el cuarto"Duendes y nahuales" y el quinto"Leyendas de brujas".
La historia que me llamo mas la atención se llama "Los muertos también viajan" y trato sobre un taxista que estaba desayunando en la calle y en eso se le acerco una viejita que le pide que la lleve a la iglesia, el taxista sintió algo tan bonito al ver a la viejita que no pudo negarse,la llevo a la iglesia y de ahí a su casa,pero como no tuvo con que pagarle le dijo que la esperara en la puerta,el taxista la espero pero al ver que no salia decidio entrar a buscarla y lo recibo un señor,el cual le mostró una foto preguntándole que si era ella. El taxista le dijo que si,y el señor le dijo que era su mama que tenia dos años de muerta,pero todos los domingos iba a misa a cumplir una promesa que le hiso a la virgen.
Ami me gusto mucho este cuento porque habla de las historias mas antiguas de México. Y ademas esta bonito porque las historias son de terror y suspenso,le recomiendo que lean este libro si buscan adentrarse en una historia de terror y claro si no le temen a esas cosas.
Hector Lopez es el autor de ese libro, a el le gusta mucho escribir sobre estas historias porque muestra a las nuevas generaciones las historias del México antiguo.
Léanlo y no se arrepentirán.

Cuenta la leyenda que durante la época del Virreinato, cuando muchas personas morían a manos de la Santa Inquisición acusadas de brujería o de prácticas que iban en contra de la religión, vivía en la Ciudad de Córdoba una mujer mulata de extraordinaria belleza que era hija de padre español y madre negra pero a quien no se le conocía ningún familiar.
ResponderEliminarEsta mujer a la que todos llamaban La Mulata tenía una belleza tan abrumadora que cualquier caballero que la miraba quedaba perdidamente enamorado de ella y así, su fama poco a poco fue extendiéndose más allá de la región de Córdoba; la mayoría de estos gentiles hombres trataron en vano enamorar a la mujer quien siempre mantenía las puertas de su casa cerradas y rechazaba a cualquiera que intentara acercársele. Por ese entonces, utilizando sólo las hierbas del campo y sin un conocimiento aparente de herbolaria comenzó a curar a los campesinos de enfermedades que incluso los médicos más renombrados no podían vencer; pero además de curar enfermedades, era capaz de predecir tormentas y realizar toda clase de hechizos.
Con el tiempo la gente llegó a sospechar de su singular belleza, de la gran facilidad para curar a los enfermos y de su eterna soltería, así que no tardó en esparcirse el rumor de que La Mulata era amante del diablo, razón por la cual podía curar cualquier enfermedad además de mantenerse siempre joven y hermosa; hubo incluso quienes afirmaron que si pasaban por su casa durante las noches se podían escuchar ruidos temibles, llantos, lamentos y que se veían llamas en el interior de su hogar; muchos también contaron que era posible verla en distintos lugares de Córdoba al mismo tiempo.
Pronto todos los pobladores comenzaron a temerle y los rumores no tardaron en llegar a los oídos del Tribunal del Santo Oficio, donde decidieron tomar cartas en el asunto, apresarla y conducirla hasta el puerto de Veracruz, donde, después de haberla encontrado culpable de practicar brujería y mantener pacto con el Diablo, la encerraron en el Castillo de San Juan de Ulúa donde se le preparaba un auto de fe para sentenciarla
a la hoguera.
Pero un día, la Mulata en su mazmorra, le dijo al carcelero que le llevara un pedazo de carbón. El carcelero le dijo que en lugar de pedirle carbón le rogara al Santísimo por la salvación de su alma, pero seducido por la altiva y hermosa presencia de la Mulata, le llevó lo que pedía.
Al otro día la Mulata le gritó al carcelero que fuera a ver lo que había pintado en la pared.; este, al ver el velero pintado en la pared de la cárcel quedó sorprendido de la maestría y el realismo con que había sido pintado el velero; La Mulata, divertida por la reacción del carcelero le preguntó “¿Qué es lo que le falta a esta embarcación?”. A lo cual contestó presuroso “Andar”. “Pues mira como anda” le respondió la Mulata subiendo ágil por las escalerillas del barco. Todavía se volvió para despedirse de sus captores con un suave gesto de la mano indicando su adiós. Mientras el galeón desaparecía ante los desorbitados ojos del carcelero
El callejón del beso
ResponderEliminarEn México existen muchas leyendas a lo largo del país. En la ciudad de Guanajuato, existe una peculiar leyenda referente al callejón del beso.
Este callejón tiene la peculiaridad de que sus paredes están separadas por una distancia menor a 1.5 m y tiene dos balcones (uno de cada lado) que quedan a la misma altura.
La leyenda cuenta que Doña Ana era hija única de un hombre intransigente y violento. Doña Ana era cortejada por un galán, Don Carlos, en un templo cercano al hogar de la doncella. Al ser descubierto por su padre la sometió al encierro, la amenazó con enviarla a un convento y, lo peor de todo, la amenazó con casarla en España con un viejo y rico noble, con lo demás, acrecentaría el padre su mermada hacienda. La bella doncella y su dama de compañía, Doña Brígida, lloraron e implorando juntas pero todo fue en vano. Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que Doña Brígida una sirvienta de Don Carlos fuera con la infausta noticia. Una ventana de la casa de Doña Ana daba hacia un angosto callejón, éste era tan estrecho que era posible, al asomarse a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente. Don Carlos pensó que si lograba a la casa frontera, podría hablar con su amada y, entre los dos, encontrarían una solución a su problema. Preguntó quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro. La más sorprendida fue Doña Ana cuando, al asomarse a su balcón, se encontró a tan corta distancia con el hombre de sus sueños. Unos cuantos instantes duró aquel inenarrable coloquio amoroso, pues, cuando más abstraídos se hallaban los dos amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de Doña Ana increpando a Brígida, quien se jugaba la misma vida tratando de impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora. El padre arrojó a la protectora de Doña Ana, como era natural, y de un solo golpe clavó una daga en el pecho de su hija. Don Carlos se enmudeció de espanto y la mano de Doña Ana seguía entre las suyas, pero cada vez más fría. Ante lo inevitable, Don Carlos dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida. Por esto a este lugar, se le llama el Callejón del Beso.
Actualmente el callejón del beso es una zona turística, donde las personas se dan un beso en el tercer escalón para tener buena suerte.
La leyenda del Sol y la Luna
ResponderEliminarAntes de que hubiera día en el mundo, se reunieron los dioses en Teotihuacan.
-¿Quién alumbrará al mundo?- preguntaron.
Un dios arrogante que se llamaba Tecuciztécatl, dijo:
-Yo me encargaré de alumbrar al mundo.
Después los dioses preguntaron:
-¿Y quién más? -Se miraron unos a otros, y ninguno se atrevía a ofrecerse para aquel oficio.
-Sé tú el otro que alumbre -le dijeron a Nanahuatzin, que era un dios feo, humilde y callado. y él obedeció de buena voluntad.
Luego los dos comenzaron a hacer penitencia para llegar puros al sacrificio. Después de cuatro días, los dioses se reunieron alrededor del fuego.
Iban a presenciar el sacrificio de Tecuciztécatl y Nanahuatzin. entonces dijeron:
-¡Ea pues, Tecuciztécatl! ¡Entra tú en el fuego! y Él hizo el intento de echarse, pero le dio miedo y no se atrevió.
Cuatro veces probó, pero no pudo arrojarse
Luego los dioses dijeron:
-¡Ea pues Nanahuatzin! ¡Ahora prueba tú! -Y este dios, cerrando los ojos, se arrojó al fuego.
Cuando Tecuciztécatl vio que Nanahuatzin se había echado al fuego, se avergonzó de su cobardía y también se aventó.
Después los dioses miraron hacia el Este y dijeron:
-Por ahí aparecerá Nanahuatzin Hecho Sol-. Y fue cierto.
Nadie lo podía mirar porque lastimaba los ojos.
Resplandecía y derramaba rayos por dondequiera. Después apareció Tecuciztécatl hecho Luna.
En el mismo orden en que entraron en el fuego, los dioses aparecieron por el cielo hechos Sol y Luna.
Desde entonces hay día y noche en el mundo